La terapia contra el cáncer incluye el “interruptor” del ADN

Todas nuestras células tienen el mismo ADN, entonces ¿por qué algunas se diferencian a células del corazón, los pulmones, la sangre o inclusive células cancerígenas? La llave está en un conjunto de marcadores químicos que acompañan a nuestro ADN y, como un “interruptor”, le dicen cuando apagar o prender ciertos genes, a los cuales se les denomina epigenoma. Estas marcas epigenéticas son distintas en cada tipo de célula y tienen un especial impacto en su proliferación y diferenciación. Así mismo, son establecidas durante el desarrollo fetal y pueden ser influenciadas por otros factores externos como el medio ambiente, la nutrición, etc.

La epigenética no cambia el ADN, únicamente controla las señales que se les dan a nuestras células para que se diferencien. Algunos de los mecanismos epigenéticos esenciales para el desarrollo normal de mamíferos son metilación del ADN, modificación covalente de histonas, posicionamiento del nucleosoma y micro-ARNs; los cuales tienen propiedades y patrones de distribución únicos en distintas células.

Este enfoque epigenético tiene especial relevancia en oncología dado que, si se puede controlar la proliferación de ciertas células, podríamos ser capaces de dirigirla a células cancerígenas. De esta forma, las terapias epigenéticas se pueden atacar señales específicas que prenden o apagan ciertos genes de interés.

El tratamiento convencional contra el cáncer es la quimioterapia, la cual funciona atacando el ADN de las células tumorales. Sin embrago, debido a que las células tumorales y las células sanas son parecidas, células sanas también puede resultar dañadas. Así mismo, células tumorales poco diferenciadas pueden ser resistentes a la quimioterapia tradicional, debido a la naturaleza de su forma aberrante, lo cual hace difícil que se puedan atacar con medicamentos convencionales. Manipulando un blanco epigenético en células cancerígenas puede hacer que estas células sean más susceptibles a quimioterapia u otros medicamentos antineoplásicos.

Es importante recalcar que las señales epigenéticas aberrantes también pueden resultar en cáncer, aunque, a diferencia de las mutaciones en el ADN, estas son potencialmente reversibles. El objetivo principal de las terapias epigenéticas es restaurar la función normal en los genes, mediante la restauración del “interruptor” de nuestros genes.

Un ejemplo del uso de este tipo de terapia es para el linfoma no Hodgkin. Esto se debe a que se ha encontrado que el gen EZH2 se encuentra sobre expresado en pacientes con este tipo de cáncer y permite que las células cancerígenas proliferen más rápido. La inhibición de EZH2 hace que las células cancerígenas sean más susceptibles a la quimioterapia u otros medicamentos antineoplásicos.


Referencias:

  1. Shin P. (2017). Treating Cancer by Using Epigenetics, the ‘Software’ of Our Genes. Get Science. Pfizer
  2. Elnitski L. (2019). Epigenoma. National Human Genome Research Institute
  3. Sharma S., Kelly TK., & Jones PA. (2010). Epigenetics in cancer. Carcinogenesis, 31(1), 27-36.

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